El secreto de la vainilla

28

El bizcocho estaba en el horno.

Mientras cogía forma y la masa crecía con la levadura, apagué la luz de tu cocina. El resplandor que salía de dentro, acompañado de ese olor tan característico de mis cumpleaños, era la única claridad que necesitaba.

Durante esos 45 minutos pasaban detalles de este último año. Algunos, apenas asomar la cabeza, se abrasaban en los 180 grados que se precisan para hacer el pastel. Otros se escapaban del calor y saltaban y bailaban hasta quedarse sin fuerzas.

No sé si serán 28 ó más. La edad es la que es. Los recuerdos son innumerables.

Cuando apagué el horno volvió a sonar la música, se presentó el conejo blanco mágico, y llegaron los regalos…

… el mejor de todos, tú.

 

 

 

5 diciembre 2011 Publicado por | mis cosas | Dejar un comentario

   

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