El secreto de la vainilla

Con imaginación es posible

 

Podemos cambiar nuestro destino?

 

 

Cuenta una antigua leyenda que, en la Edad Media, un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente en el reino y, por eso, desde el primer momento se procuró un “chivo expiatorio”, para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya sabiendo que tendría escasas o nulas posibilidades de escapar a la horca. El juez, también implicado en la infamia, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo. Siguiendo una práctica de entonces, dijo al acusado: – “Conociendo tu fama de hombre justo y devoto de Dios, vamos a dejar en manos de Él tu destino: vamos a escribir en dos papeles separados las palabras “culpable” e “inocente”. Tú escogerás y será la mano de Dios la que decida tu destino”.Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “CULPABLE”.

La pobre víctima se daba cuenta de que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria. El juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Éste respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados y, cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon airadamente…

– “Pero ¡¿qué hizo…?! Y ¿ahora…? ¿Cómo vamos a saber el veredicto…?!”

– “Es muy sencillo, respondió el hombre: – “Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.”

 Y no les quedó más remedio que liberar al acusado. 

 
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17 enero 2006 - Posted by | historietas

3 comentarios »

  1. Una historia que como poco da mucho que pensar. Dicen por ahí que Dios no juega al azar con el universo… no sé si esto tiene mucho o poco que ver con la leyenda, pero me ha venido a la cabeza y lo he escrito 😛

    Comentario por Siete | 18 enero 2006 | Responder

  2. Un ejemplo más, de que la inteligencia del hombre está por encima de Dios, su misericordia y de las creencias. Seguramente alguien que creyese en dios se encomendaría a él y esperaría que cambiase el veredicto. 🙂

    Comentario por Fredy | 23 enero 2006 | Responder

  3. Esta genial la historia, pero kiemn dice k su destino no fuese ese…yo si kreo k todos tenemos escrito nuestro destino. Todos los caminos lleban a roma, sólo escogemos el kamino, no el destino final…

    Comentario por Jessica | 14 febrero 2006 | Responder


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