El secreto de la vainilla

tres días sin pensarlo

Carretera, playa y muchos paseos.

Una tierra que me sigue sorprendiendo cada vez que voy, que me trae recuerdos imborrables, que me obliga a cumplir unas palabras escritas, que me regala un olor verde mezclado con la sal del mar, que me descubre lugares nuevos como esa playa de la foto, que al final no era La Concha, pero estaba en San Sebastián, un lugar sin letreros.

Un batido de vainilla, dos viajes de ida y vuelta, tres besos robados, cuatro helados pre-temporada, cinco horas de compras, seis personas ante un desayuno, siete kilómetros a pie, ocho litros de agua, nueve hermanos de nuevo juntos, hay diez películas para elegir, once canciones de un Cd, doce patatas fritas, trece barcos amarrados, catorce fotografías, quedamos en quince minutos, dieciséis nueces de macadamia, diecisiete grados nocturnos, dieciocho minutos en la carretera del colegio, diecinueve revistas en el mismo bar, vuelvo en veinte días.  

 

 

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6 mayo 2008 - Posted by | Uncategorized

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