El secreto de la vainilla

en silencio, con la luz justa

 

Cuando Caravaggio empezó a hacer uso de su luz, de su tenebrismo, lo hizo, seguramente, para plasmar la realidad, pues no hay nada más cierto que lo que no se ve.

Quizás Cefe lo hizo intencionadamente.

La luz ilumina solamente uno de nuestros lados. Pero es la parte oculta  (la que no habla)  la que cuenta más cosas.

Su aparición en Edipo rey es corta pero muy importante. Txema Blasco interpreta el papel del servidor de Layo, padre de Edipo, aunque él no lo sabe. Le conoce desde que nació, pero el protagonista lo desconoce. Le alejó de su destino y él no tiene idea alguna. Un servidor de 10 minutos de escena sí, pero imprescindible para resolver la trama.

Pero lejos de quedarse en un actor secundario, Txema es todo un ejemplo de alguien que se hace a sí mismo.

Su vida dio un giro repentino hace poco tiempo, cuando lo tenía todo seguro. Pero su ilusión era más importante que todo lo demás.

La cumplió.

Ese silencio entre tinieblas ha alentado mi sueño, ahora más que nunca quiero hacerlo realidad.

 Quizás con poca luz se pueda alumbrar un largo camino…

Anuncios

14 agosto 2008 - Posted by | Uncategorized

3 comentarios »

  1. y así será, pues dicen que cuando deseas algo con muchas fuerzas, se cumple

    😉

    Comentario por uno que sabe | 15 agosto 2008 | Responder

  2. son esas pequeñas cosas las que más recordarás de toda esta etapa teatral.
    Seguro que a ese actor le encantó que alguien se acercara a él para hacerse una foto. Los demás ya están eclipsados por el flash de las cámaras.

    Un saludo.

    Comentario por calze | 15 agosto 2008 | Responder

  3. Nuestros principales secretos están en esos puntos que no se ven, en esa parte oscura, dónde no da la luz de los flashes, ni la del día. Esa que se mantiene al margen de la visión popular y que sólo se muestra a quienes nosotros queremos y se esfuerzan por conocerlo.

    La cara oculta de la Luna es el hemisferio de la Luna no observable desde la Tierra. Debido a las libraciones, desde la Tierra sólo se nos oculta el 41% de la superficie lunar (es decir unos 15,5 millones de km²), que es imposible de observar desde nuestro planeta por mucha tecnología de que dispongamos.

    Este hemisferio estuvo oculto a la vista humana hasta que la sonda automática soviética Luna 3 lo fotografió por primera vez el día 10 de octubre de 1959.

    Se trata de una zona mucho más accidentada que el hemisferio visible, debido a que está siempre vuelta hacia el espacio y por lo tanto más expuesta a la caída de bólidos errantes, fenómeno que no ocurre con tanta probabilidad en la cara visible, ya que el potente campo gravitatorio de la Tierra va limpiando el camino lunar de este tipo de partículas.

    Muchas veces nuestra cara vista es limpia y clara, pero es en las imperfecciones de nuestra cara oculta donde realmente encontramos el verdadero encanto de las personas.

    Comentario por La cara oculta | 15 agosto 2008 | Responder


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: