El secreto de la vainilla

inventario contra la desilusión

Decir lo que siento.

Escribir. Hablar con mi hermana. Pasar por el mismo sitio mil veces y seguir sorprendiéndome. Una canción a tiempo. Dejar mis huellas en la arena y ver cómo las borra el agua (en la playa de Benicassim). Nadar por la noche. La poesía de diego. Comprobar que la respiración de mis padres continúa mientras duermen. Reir hasta quedarme sin fuerzas. Los besos con “mordisquitos”. La pizza “Sofía” de Rigoletto. Mil caricias en mi espalda. Beber agua cuando tengo sed. Sentir que las abejas bailan una vez más. Un abrazo en medio de la carretera sin que el paso de un coche lo interrumpa. Dormir en sábanas recién lavadas. El sabor de la vainilla. Mirar las estrellas tumbada en un cancho. El olor de la tierra mojada. La sonrisa cómplice de mi sobrino. Bajar la ventanilla del coche al llegar a Plasencia y acariciar el aire. Una mirada en el Teatro Romano con luz de luna. Los reencuentros. La cenas interminables en el patio de casa. Abrir la puerta y encontrar a unos compañeros que me animan. Las fotos de Cefe. Escuchar durante horas a los mayores que aún viven en los pueblos. La llamada de una nueva etapa. Despertar por la mañana y ver que ha salido el sol. La Nutella. Observar a los gatos sin hacer nada. Charlar hasta la madrugada con Helen. Pasear por la Ría. La luna de agosto. No parar mi camino porque los semáforos están verdes. Llorar y reir con la misma película mil veces. La primavera. Escuchar la versión de Israel Kamakawiwo del “Somewhere over the rainbow” a oscuras y a todo volumen. Ver atardecer en Villar. Aprender. La chimenea de Semana Santa. Contar chistes (aunque sean malos). Perderme un ratito cada día. Cantar. Mirar a mi padre cómo corta jamón. Las palabras sencillas. Tender la ropa. Leer a Gabo. Volver a casa después de mucho tiempo y comprobar que todo sigue igual. Encontrar algo que creía perdido. Ver fotos de antaño con mi madre. Conducir. Estrenar calcetines. El tacto de la hierba. El rumor de Monfragüe. La llamada de pobre topoyiyo. El color verde que sólo existe en La Arboleda. Los cuadros de Alonso Alonso. La siesta en el sofá. Los sábados por la tarde. Las toallas suaves. Los domingos por la mañana. Contagiar mi sonrisa incluso a la boca más seria. Hacer bizcochos. Ascender al Castillo y mirar al horizonte. Montar a caballo. Contarme los lunares cada verano. El sonido del cuchillo cuando corta la sandía. Pasar la hoja del calendario titulada “septiembre”. Bailar. Subir las escaleras de dos en dos. El olor de los libros nuevos. Coger un hielo de la bolsa apoyada en la piedra del corral de la abuela de Edu. Recibir cartas en mi cumpleaños. La entrada a Bilbao por avenida del Ferrocarril. Comer cerezas recién cogidas del árbol. Hundirme en la nieve. Recordar el sonido de su acordeón y su voz diciéndome “aquí tengo un caramelo”. El puente de Hervás. Los sueños en Los Barruecos.

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28 agosto 2008 - Posted by | mis cosas

8 comentarios »

  1. Vaya….contigo quién se puede aburrir? peazo inventario!!!!

    Comentario por yo | 28 agosto 2008 | Responder

  2. Esos si que son motivos para levantarse cada día

    Comentario por arwen | 29 agosto 2008 | Responder

  3. En muchas ocasiones las cosas, la gente… nos fallan, pero tenemos otras que siempre están ahí, que son nuestras y nada ni nadie nos las va a quitar. Tú tienes un montón. Enhorabuena por ello!

    😉

    Comentario por calze | 31 agosto 2008 | Responder

  4. TE QUIERO ” con mayúsculas ”

    Tú inventario me ha hecho llorar, y no porque contenga palabras tristes, sino porque me siento muy identificada con ellas.
    Te echo de menos, espero y deseo que pronto estemos más cerca, para tener conversaciones más largas.

    Comentario por TU HERMANA | 2 septiembre 2008 | Responder

  5. Conocerte, haberte conocido y conocerme.

    Muxus reyna. Un riojano que te quiere.

    Comentario por Errioxarra | 3 septiembre 2008 | Responder

  6. Vainilla, qué es de tu vida????

    Comentario por Patricia | 24 septiembre 2008 | Responder

  7. Cariño mío, como siempre leerte es un placer, al igual que tu compañía

    Comentario por Ana | 27 septiembre 2008 | Responder

  8. Quiero seguir aprendiendo de esa sencillez y ternura, sé siempre así, dejas huella en mi alma con tu extraordinaria visión de esta vida que sabes disfrutar con sus pequeños detalles preciosos y aleatorios.

    Comentario por Juanjo (Radio Planeta Denia) | 7 noviembre 2008 | Responder


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