El secreto de la vainilla

volar…

Algunos días necesito desaperecer para saber si me echan de menos.

Los pájaros también lo hacen. Pero durante más tiempo.

La desaparición de las aves ya dejaba perplejos a los naturalistas antiguos. Se preocupaban en pensar si las aves migraban o hibernaban durante el invierno.  

“Aristóteles descubrió que las cigüeñas se desplazaban cada año desde las estepas de Asia Menor a los humedales del Nilo, creía que las aves pequeñas como las golondrinas, las alondras y las tórtolas hibernaban durante el invierno.   Leyendas posteriores de golondrinas que al ser descongeladas se iban volando ayudaron a extender este pensamiento durante siglos….” (aves de lima.com)

Por uno u otro motivo siempre es preciso ese vuelo.

Las cigüeñas que se posan en verano en el acueducto de Los Milagros lo dejan libre ahora para que podamos disfrutar de su majestuosidad mientras damos un paseo nocturno.

Los pájaros de la Parte Antigua la abandonan todas las tardes a las ocho para volar con el atardecer y adornar la Plaza durante ensayos y pruebas de sonido.

En Monfragüe los buitres planean alrededor de su roquedo para que los miles de turistas sepan que es su hábitat y que la historia de las piedras la reescriben a diario.

Un planeta en Aldeacentenera me regaló ese momento un día. Hoy necesito subir (sin ultraligero esta vez), pero dejando volar la mente, para comprobar si al aterrizar sigues ahí.

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15 octubre 2008 - Posted by | mis cosas

2 comentarios »

  1. También las golondrinas del poema de Becquer se escapaban de estación en estación para, al regresar, llamar con sus alas en los cristales, hasta que un día, después de aprender sus nombres, decidieron no volver.

    Las corrientes migratorias están cambiando mucho por culpa del cambio climático y ten pronto nos encontramos aves que se acomodaron y desistieron de emigrar como vacíos nidos a los que ya no velven sus antiguos moradores.

    Sin embargo esos nidos siguen ofreciendo su misma confortabilidad, sus ramitas secas que un día acogieron el calor de su plumaje y esos restos de recuerdos allí acumulados que se cobijaron bajo su ala.

    Y de vez en cuando otean el horizonte, de estación a estación, esperando divisar como esa línea que une cielo y tierra, pasado y presente, se rompe de repente por la figura del ave que decidió regresar.

    Comentario por Nido vacío | 15 octubre 2008 | Responder

  2. tu planeta, mi planeta…y ese grito QUIERO VOLAR!!!
    si tu kieres volar yo me voy contigo por si te cansas por el camino, puedas agarrarte a mi!

    Comentario por luisa | 16 octubre 2008 | Responder


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