El secreto de la vainilla

ocho

Creo que es el momento. Ya puedes entenderlo.

Hace ocho años te vi por primera vez. Me devolviste la mirada con esos ojitos claros de un recién nacido, pero que aún no ven. Entré a hurtadillas en tu habitación, esa que se fue transformando mientras esperábamos tu llegada.

Después de soltar las maletas me dirigí a ella apresurada, nerviosa, casi temblando. Un sentimiento que contrasté con la tranquilidad y ese aroma característico de los bebés, que desprendía tu estancia. Tu respiración era pausada, pasaban cinco segundos entre cada inspiración y espiración (los conté despacito). Me dijeron que dormías pero me dio igual. Las ganas de tenerte me superaban. Me acerqué a tu cuna y allí te encontré envuelto en las sábanas, sólo se veía tu pequeña cabeza. Repito, me dio igual. Te cogí, te achuché, hiciste un amago de despertarte… pero eso no fue suficiente para impedir que pudiera devolverte todo lo que me habías dado con apenas unos días de vida. Sentí cómo un cosquilleo empezaba a recorrer por las puntas de mis pies hasta llegar al corazón, que latía con una fuerza enorme.

843aody_uijakr4b0fod03

al fondo... cerezos en flor (Primavera del 2006)

No me cansé de mirarte y un buen día me respondiste con esos ojos que me revuelven por dentro cada vez que me hablan y que se hacen cómplices de mis pensamientos.

Después todo pasó muy rápido: las primeras papillas, la primera fruta, los primeros pasos, la primera vela… Y ya van ocho. Ahora sabes leer y comprender. Puedes conectarte a Internet y teclear la dirección que te trae hasta mi blog. Por eso, estas letras, son para tí.

Felicidades enano!

Anuncios

25 marzo 2009 - Posted by | mis cosas

3 comentarios »

  1. Gracias tatata.
    Te quiero.

    Comentario por MARIJO | 26 marzo 2009 | Responder

  2. Si esq eres la tatata perfecta para sergio!!!!!!!

    Comentario por Sultan | 27 marzo 2009 | Responder

  3. Me permito volver por aquí a hurtadillas buscando este post porque te quería repetir lo que ya te dije por mensaje. Siempre me he sentido maravillado por el amor que profesas a Sergio, rondando la veneración. Me parecía increible eso que tú llamas “tu otra mitad”. Incluso envidiaba esa forma de querer que pensé que sólo tú podías tener.

    Hoy no solo lo admiro más sino que lo entiendo. Que experiencia más maravillosa.

    Comentario por Juan Carlos | 27 agosto 2009 | Responder


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: