El secreto de la vainilla

al despertar

He abierto los ojos y me he sentido aturdida, sin saber muy bien donde estaba. Me ha costado averiguar, recordar, reconocerme.

Nueva cama, nueva habitación, nuevo pasillo, nuevo salón, nueva ventana con incertidumbre como cortina.

Sin embargo, una vez ubicada, no me he sentido extraña. He encontrado todo al instante de necesitarlo, como si hubiera vivido ahí desde siempre. Sabía que la persiana se subía por el lado izquierdo y no por el derecho, que el mando de la tele era ése entre los cuatro que había encima del mueble, que el cojín verde es más cómodo que el azul, que la luz del pasillo se enciende desde la entrada del nuevo piso.

Me alegran sus colores, su olor a frutas, las azoteas y demás vistas que me ofrece desde su alta posición.

Todo era insólito al despertar, pero inteligible a la vez.

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14 abril 2009 - Posted by | de la vida cotidiana

2 comentarios »

  1. Y los pajaritos, te has olvidado de los pajaritos. No hay mejor despertar

    Comentario por calze | 15 abril 2009 | Responder

  2. a mi tb me encanta, sobre todo porq vives tu ahi….

    Comentario por luisa | 16 abril 2009 | Responder


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