El secreto de la vainilla

cobardía versus prudencia

Es una mala época, lo sé. Es un mal momento, también lo sé. Pero he llegado a la conclusión, tras una conversación de horas y varias copas de por medio, de que la cobardía y la prudencia no son compatibles. Por mucho que hayan intentado hacerme comprender lo contrario. Por mucho que la nueva edad me lleve a la confusión.

Para mí ser valiente es ser capaz de todo, sin pensar en las consecuencias, en lo que nos pasará o no después de ser capaces de llevar a cabo un pensamiento, un deseo. Podría haberte comido a besos en mil ocasiones (porque las hubo); podría haberme tirado desde aquel puente (colgada de una cuerda) aquel mes de abril; podría haberme marchado a aquel país, en aquel verano… pero fui fiel a mis razonamientos y la coherencia me lo impidió. Sin embargo no era cobarde. Era sensata. Soy sensata.

Si fuera cobarde, ni siquiera dejaría que el corazón me llevara a tales extremos.

Quizás sea motivo de la madurez, de hacerme mayor poco a poco, aunque no quiera.

Pero hoy he pensado en ello. Gracias por escucharme.

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2 diciembre 2009 - Posted by | de la vida cotidiana

2 comentarios »

  1. Excelente reflexión.

    La cobardía normalmente es incompatible con cualquier otro sentimiento y/o actitud positiva, por tanto lo es también con la prudencia como bien dices.

    La cobardía es la despensa del arrepentimiento, ya que no hay peor arrepentimiento que el de lamentarnos de lo que no hicimos, y no de lo que hicimos.

    A veces confundimos valentía con osadía o irreflexión y eso nos conduce al error. Esta falsa valentía suele estar ligada al orgullo o la prepotencia. Nos amparamos en ese supuesto atrevimiento para hacer aquellas cosas que la razón nos dicta perjudiciales simplemente por aparentar, intentar ser más que otra persona o autoconvencernos de nuestro caracter libre e independiente.

    Sin embargo a veces la sensatez nos priva de experiencias formativas necesarias, y es ahí cuando incurre en cobardía. El método de ensayo y error es una de las grandes fuentes del conocimiento y realización personal. Cometer errores no es de insensatos, es de humanos, y como tales debemos permitirnos ese margen de maniobrabilidad irreflexiva para consolidar nuestra personalidad.

    Tú no serías tan perfecta sin tus defectos igual que tampoco serías consciente de tus imperfecciones sin tus virtudes.

    Comentario por Juan Carlos | 3 diciembre 2009 | Responder

  2. Pues estoy de acuerdo con Juan Carlos, y también creo que a veces hay que dejarse llevar por las situaciones y aprovechar el momento sin pensar en las consecuencias. Eso sí, con la cabeza fría como el hielo.

    😉

    Comentario por calze | 3 diciembre 2009 | Responder


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