El secreto de la vainilla

un mar de dudas

“Quería cogerle la mano. Quería acariciarle la mejilla con la yema de los dedos. Quería decirle que era la primera mujer hermosa que veía desde hacía años. Que verla bostezar tapándose la boca con el dorso de la mano bastaba para que se me cortara la respiración. Que a veces no captaba el sentido de sus palabras porque me perdía en las dulces ondulaciones de su voz. Quería decirle que si ella estuviera conmigo, nunca volvería a pasarme nada malo…

imagen de servcioshf.com

…Estuve a punto de pedírselo. Notaba la pregunta burbujeando en mi pecho. Recuerdo que tomé aliento y que, en el último momento, vacilé…

…Cerré la boca y miré más allá del agua. Denna, a sólo unos centímetros de mí, hizo lo mismo. Notaba su calor. Olía a polvo del camino, a miel, y a ese olor que hay en la atmósfera segundos antes de un aguacero de verano…

…No dijimos nada. Cerré los ojos. La proximidad de Denna era lo más dulce y lo más intenso que yo había sentido jamás…”

De El nombre del viento, de Patrick Rothfuss       (altamente recomendado)

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24 mayo 2010 - Posted by | de la vida cotidiana

1 comentario »

  1. Me alegra que te haya gustado ese libro, cuando lo vi supe que te gustaría. Tenía toda la pinta de ser un libro escrito para ti.

    Comentario por Juan Carlos | 25 mayo 2010 | Responder


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