El secreto de la vainilla

la máquina de dar abrazos

Resulta que existe tal artilugio.

Temple Grandin es autista. Piensa, siente y experimenta el mundo de una forma especial, a través de imágenes.

En la actualidad tiene sesenta y cinco años, es doctora en zoología, profesora en la Colorado State University, lleva su propio negocio, escribe libros…

Nació en 1947 en Boston. Pasados seis meses, su madre empezó a notar que rechazaba los abrazos. Poco más tarde, se hizo evidente que la pequeña Temple no soportaba que la tocaran. Su sistema nervioso era tan sensible que se sobreestimulaba, no sólo al sentir la cercanía de alguien, sino al oír cualquier sonido.

A los tres años, los médicos le diagnosticaron daño cerebral y sus padres contrataron a una institutriz con la que la niña realizaba ejercicios físicos y juegos repetitivos.

Cuando cumplió dieciséis años, su madre insistió en que fuese a pasar unos días a la granja de ganado de su tío, en Arizona. Allí empezó todo. Además de sentir una fuerte empatía hacia aquellos animales, se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado cuando venía el veterinario a explorarlos. Consistía en dos placas metálicas que comprimían a la res por los lados. La presión suave parecía relajarlos.

Temple visualizó, imaginó y pintó un aparato semejante para ella: una máquina de dar abrazos. Pensó que le proporcionaría el estímulo táctil que tanto necesitaba pero que no podía obtener porque no soportaba el contacto físico humano.

A la vuelta de aquellos días en la granja, entró en una escuela especial para niños dotados con problemas emocionales y sus profesores la animaron a que construyera el utensilio. Por esa época, ya  sabían que Temple tenía memoria fotográfica.

Aprendió ingeniería mecánica y matemáticas, y sacó adelante su proyecto. La máquina permitiría a la persona que la usara controlar la duración y la intensidad del “abrazo” mecánico. Temple realizó experimentos y, al mismo tiempo, el invento se convirtió en parte de su propia terapia. La ayudaba a relajarse y le sirvió para empezar a sentir cierta empatía hacia los demás. Hoy hay clínicas para tratamiento de niños autistas que utilizan dicho invento.

el abrazo de la palabraHay personas que detestan el contacto físico por diversas razones.

Otras, te niegan cariño solamente con una mirada y su forma de ser.

Sin embargo, hay personas que necesitan sentir, al menos, un abrazo diario.Yo no podría imaginar la vida sin ellos, en cualquiera de sus formas de expresión: en distintos cuerpos, en canciones, palabras…

Eso sí, quizás los abrazos mecanizados se los dejo a su creadora.

Anuncios

13 enero 2011 - Posted by | mis cosas

2 comentarios »

  1. Preciosa historia en que se demuestra que de una manera u otra tods necesitamos un abrazo y sentirnos reconfortados.Enhorabuena por el post,me ha encantado.
    Saludillos!!!

    Comentario por Nay | 5 mayo 2011 | Responder

  2. Hola, busqué “abrazos” en google y me di con tu blog; me gustaría tomar esa imagen editada, espero no te moleste ^^.
    Pd: Bonita historia.

    Comentario por Emmanuel | 10 enero 2012 | Responder


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: