El secreto de la vainilla

negación

Mientras siguen llegando cartas, mensajes, correos electrónicos y frases de despedida; el puzzle no se completa, pierde piezas antes (incluso) de memorizar el dibujo.

Así, las tardes se convierten en mañanas, las citas se quedan desoladas, las islas acaban cubiertas por la marea, las directrices cambian de rumbo, las instalaciones deben ser abandonadas, los compañeros transforman la creatividad en inercia.

Los cambios son necesarios aunque no de forma brusca. Hay bases que son intocables. Existen personas y proyectos que son irremplazables.

Aquel rompecabezas que empezó a crearse hace seis años, quizás pueda rematarse algún día. Para ello, habrá que inventar pedacitos nuevos. También, habrá que cerrar los ojos en más de una ocasión y recordar lo que nos convirtió en imprescindibles, aunque algunas voces repitan que lo auténtico no es lo más importante.

Pero, ahora es el momento de la negación. Esa primera fase a superar cuando se extravían los sueños.

En este caso la negativa es obligatoria, pues NO es posible concebir la fascinación sin su motivo.

 

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19 diciembre 2011 Posted by | de la vida cotidiana | 2 comentarios