El secreto de la vainilla

sucesión de sueños

En estos días en los que cuesta trabajo que reconozcan el tuyo; en los que solamente importan las medallas, las jerarquías, el amor propio; en los que llegan mensajes con tanta tinta tonta desperdiciada, llenos de locura incontrolable buscando el dolor ajeno. En estos días, compenso las malas noticias y los cambios de turno con tus besos impacientes, esos que me están esperando cuando llego a casa. Subsano la desilusión diaria con la cena rica que compartimos viendo cualquier tontería que ponen en la televisión. Con tus enredos, tus juegos. Con tus gestos, tu sonrisa y tu mirada más sincera, los mejores regalos antes de quedarte dormido. Con la noche a tu lado y así hasta el día siguiente cuando te observo y el contador se pone a cero, pues empieza todo a partir de ese momento, contigo…

… Así, de esta forma, pongo remedio a lo que intoxica mis horas. Lo hago, después de las once. Cuando, lejos de ti, sueño con todo lo anterior.

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29 mayo 2012 Posted by | de la vida cotidiana | 1 comentario