El secreto de la vainilla

toda una vida

Tengo la suerte de tener dos madres, la que me trajo al mundo y mi hermana.

Cuando nací, mi hermana ya estaba allí, en el hospital, esperando para conocerme. Creo que conectamos a la perfección. Y así sigue siendo.

No puedo vivir sin ella.

Sé lo que es echarla de menos, algo que ya no tengo por qué hacer y de lo que me alegro mucho.

Da igual la magnitud de un problema si lo comparto con mi hermana. Al momento, empequeñece. Su sonrisa me tranquiliza. Es en ese instante, cuando se forman dos hoyitos en su cara, y ya nada malo puede pasarme. Todo tiene solución.

Es un ejemplo para mí. Una mujer que lucha por lo que quiere, aunque, en ocasiones, tenga que tomar impulso más veces de las necesarias. No se rinde.

Ha formado una familia maravillosa, que acoge a quien pasa de cerca sin despreciar distancias.

Todo lo bueno cabría en su nombre y la felicidad debería escribirse con M.

Quiero compartir con ella  toda una vida.

 

Anuncios

16 diciembre 2012 Posted by | Uncategorized | 3 comentarios