El secreto de la vainilla

una estrella más en el cielo

Él la amaba. La amaba con respeto, con cariño y con mucha devoción.

Llevaban juntos desde su juventud. Y, juntos, habían criado a nueve hijos. Durante años, habían soportado huchas rotas, cuentas incalculables, escasez de tiempos difíciles, muy difíciles. Pero a él nunca le faltaba una sonrisa en la cara. A ella ese gesto le daba fuerzas. Él lo sabía.

Las preocupaciones aumentaban. Hubo que emigrar y separarse de sus orígenes. Pero ella encontraba la salida en los detalles cotidianos que él tenía.

Era un hombre grande y no sólo por su estatura. Él tenía la clave de la felicidad y se la prestaba a los que la necesitaban.

Nos dejó hace ocho años y antes de marcharse para siempre dijo que cuidáramos de ella.

Ayer, ella se fue también. Se reunió con él. Supongo que le echaba de menos. Ocho años separados es mucho tiempo después de toda una vida.

Hoy me he perdido la puesta de sol, pero dicen que ha sido de las más bonitas que se han visto en mucho tiempo.

 

Para mis abuelos.

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19 febrero 2012 Posted by | mis cosas | 6 comentarios

hallazgos

Resulta que hay un rincón en Extremadura que tiene casas de chocolate. Bueno, al menos lo parecen. Sus balcones tienen formas y colores apetitosos a simple vista. Las ventanas están moldeadas como tabletas de cacao y sus puertas ofrecen un aspecto tan dulce que dan ganas de comérselas.

Todo allí parece sacado de un cuento de los hermanos Grimm.

He pasado cerca de su nombre en miles de ocasiones, pero nunca he seguido el camino que lleva hacia el lugar. Es uno de los pueblos más altos de La Vera. Quizás, el encanto de Guijo de Santa Bárbara es ese. Todo es fantástico cuando lo descubres.

En ese pueblo vive un hombre que transforma todas esas cosas simples en fabulosas. Y lo hace con sus manos. Unas manos llenas de magia.

Tiene un oficio que está a punto de desaparecer, porque las prisas no permiten su aprendizaje. Es tallista, escultor, modelador… es asombroso. Con un pedacito de madera puede crear mundos en miniatura, diseños concebidos en su imaginación.

Él es el responsable del hechizo que existe en las calles de su localidad. De esas golosinas que están a la vista de todos.

Después de 25 años tallando imágenes, será nombrado Maestro Artesano de Extremadura.

El truco de Juan Carlos Vicente Castañares, según me ha contado, está en “quitar todo aquello que sobra”.

Sigue quitando, maestro. Sigue quitando.

 

31 enero 2012 Posted by | Uncategorized | 2 comentarios

negación

Mientras siguen llegando cartas, mensajes, correos electrónicos y frases de despedida; el puzzle no se completa, pierde piezas antes (incluso) de memorizar el dibujo.

Así, las tardes se convierten en mañanas, las citas se quedan desoladas, las islas acaban cubiertas por la marea, las directrices cambian de rumbo, las instalaciones deben ser abandonadas, los compañeros transforman la creatividad en inercia.

Los cambios son necesarios aunque no de forma brusca. Hay bases que son intocables. Existen personas y proyectos que son irremplazables.

Aquel rompecabezas que empezó a crearse hace seis años, quizás pueda rematarse algún día. Para ello, habrá que inventar pedacitos nuevos. También, habrá que cerrar los ojos en más de una ocasión y recordar lo que nos convirtió en imprescindibles, aunque algunas voces repitan que lo auténtico no es lo más importante.

Pero, ahora es el momento de la negación. Esa primera fase a superar cuando se extravían los sueños.

En este caso la negativa es obligatoria, pues NO es posible concebir la fascinación sin su motivo.

 

19 diciembre 2011 Posted by | de la vida cotidiana | 2 comentarios

28

El bizcocho estaba en el horno.

Mientras cogía forma y la masa crecía con la levadura, apagué la luz de tu cocina. El resplandor que salía de dentro, acompañado de ese olor tan característico de mis cumpleaños, era la única claridad que necesitaba.

Durante esos 45 minutos pasaban detalles de este último año. Algunos, apenas asomar la cabeza, se abrasaban en los 180 grados que se precisan para hacer el pastel. Otros se escapaban del calor y saltaban y bailaban hasta quedarse sin fuerzas.

No sé si serán 28 ó más. La edad es la que es. Los recuerdos son innumerables.

Cuando apagué el horno volvió a sonar la música, se presentó el conejo blanco mágico, y llegaron los regalos…

… el mejor de todos, tú.

 

 

 

5 diciembre 2011 Posted by | mis cosas | 1 comentario

imprescindible, urgente y vital

Pasarán horas, días, semanas… Se mezclarán las cosas imprescindibles con lo urgente y todo aquello que ya es vital. Las sábanas se enredarán de tanto soñar con otra cama. Los sentimientos se irán de la lengua. El teléfono echará humo en cualquier momento y, en alguna ocasión, la banda ancha se vendrá abajo por sostener miles de mensajes. Es posible que la mañana se encuentre vacía y tenga que esperar a las once de la noche para llenarse. El desayuno pedirá una prórroga. El despertar querrá ser remolón debajo de un edredón ausente. La música, al sonar, demandará un baile. El coche se dirigirá hacia el camino que lleva a las Siete Sillas. El café de las cinco querrá una siesta, antes y después. Las películas, las series, los programas y los informativos añorarán pausas largas y reanudaciones cortas. Las pizzas reclamarán más ingredientes, pues no tendrán dibujos de salsa ni orégano. El mejor condimento será la paciencia.


Las Siete Sillas (Mérida)

16 noviembre 2011 Posted by | mis cosas | Deja un comentario

la vida sin armas

Aitor y Naiara acaban sus clases. Es viernes y, como es habitual este día, su padre los espera a la salida del colegio.

Pero hoy están extrañados. Hoy, su padre no va acompañado de “esos hombres que le protegen”.

Van a jugar al parque, a tomar un batido, a pasear por el Casco Viejo… y lo hacen sin cautela.

Anoche, mientras terminaban sus deberes, escucharon y vieron en la televisión a unos hombres encapuchados que hablaban sobre “el cese definitivo de su actividad armada”. Nada más oír esta frase, adivinaron una sonrisa tranquila en la boca de su madre, una sonrisa que permanecía esta mañana a la hora del desayuno.

Aunque no entienden por qué, saben que algo ha cambiado. Que muchas cosas serán diferentes a partir de ahora.

Y así sucederá. Aitor podrá pasar todas las tardes por ese escaparate que exhibe sus videojuegos favoritos y recrearse todo el tiempo que quiera. Naiara acudirá a las fiestas de cumpleaños de sus compañeras de escuela sin acompañamiento. Sus padres descubrirán lo que es la vida. La vida sin armas.

 

 

21 octubre 2011 Posted by | mis cosas | 6 comentarios

vuela, avestruz, vuela

La vida es tan bella que, a ratos, es bellísima.

Por ejemplo…

…Algunos hablan de “cambio climático”. Mientras, otros se mueren de ganas de sacar abrigos, botas, paraguas, guantes y bufandas. Y muchos son los que optan por dejar, de momento, esos gélidos complementos. Prefieren desbordarse de alegría al comprobar que el calendario sigue corriendo y el sol calienta en octubre como si fuera agosto.

…Hay días que se confunden con sus noches. Pasa el tiempo rápido. En buena compañía. Descubriendo lo nuevo, mezclado con las risas de siempre. Días en los que, también, se puede equivocar el espacio, el lugar donde todo ocurre. La realidad vuelve cuando una fotografía revela una luna brillando en lo alto de una encina. El mismo escenario donde, horas antes, el cielo era completamente azul.

…Al subir una cuesta de un pueblo de Salamanca, los esquemas se pueden romper en pedacitos que nunca volverán a fusionarse. Pues, aún existen castillos en los que se viven momentos extraordinarios, donde vuestros abrazos siguen siendo espontáneos y siempre surge una frase a tiempo.

…Puede que no suceda en el lugar adecuado, pero una gran familia siempre encaja alrededor de una mesa, por muy pequeña que ésta sea. La cena puede que lleve algún ingrediente improvisado, pero alimenta y llena. Sobre todo, llena.

…De repente, sorprende que un pensamiento y una espera sean tan intensos como el momento que está a punto de producirse. Desconciertan los instantes que, con sus cuarenta y ocho horas, se asemejan a aquellos recreos de quince minutos.

10 octubre 2011 Posted by | mis cosas | 1 comentario

llévame

Llévame hasta allí. A todos los lugares que quieras.

Pero hazlo despacio, con ese afán por desconocernos.  Y, a la vez,  con esa celeridad con la que te has alojado en mi mente, sin reflexión ni juicio. Así, como si fuera un baile improvisado a altas horas de la madrugada.

Yo llevaré mi esencia encerrada en un cuentagotas, para que descubras todo lo que un día fue mío y que perdí para siempre. También habrá chorros desbordantes de risas. Esas que simbolizan los buenos recuerdos, que son muchos.

Llévame a descubrir el otoño que ignoro. Muéstrame esa lluvia a través de la ventana. Quiero que me guste el invierno. Como me gusta desafiar a las agujas del reloj cuando tengo tu presencia.

Yo llevaré sonrisas de amaneceres que se encuentran con tu mirada. Portaré palabras que saldrán o no, y que ya conoces en tus sueños. Arrastraré instantes únicos que, sin pensarlo, ya he vivido contigo.

28 septiembre 2011 Posted by | mis cosas | 2 comentarios

camino hacia la transformación

Puede que al llegar, los cambios nos den miedo.

Vuestro viaje empezó hace apenas unas semanas.

Os vi nacer, cuando regresé a casa. Al principio me costó descubriros entre el ramaje. Según pasaban los días, aprendí a diferenciaros e inventé nombres que ahora van pegados a vuestras alas, diseñadas sobre los tejados de enfrente.

La cuna ha quedado aquí. Aunque ahora está vacía, sigo observándola a diario. Quizá echo de menos vuestros picotazos, la torpeza de vuestro primer aleteo, las caídas que os dejaban atrapadas entre las gárgolas de la catedral.

Al mismo tiempo, pienso en todas las cosas que estaréis descubriendo, lejos del lugar que os atrapaba por costumbre, y eso me calma.

No puedo negar que los primeros días sin vuestra presencia fueron raros. Por la mañana, era inevitable abrir la ventana y buscar esas formas inconfundibles. Durante los instantes de tranquilidad, volvía a mirar hacia las chimeneas. Desde la calle, mi añoranza insistía en hallaros. Y al atardecer, sentía que faltaban aquelllas siluetas para completar la puesta de sol.

Pero al igual que la rutina o la incomodidad os hizo abandonar el nido, mis hábitos cambiaron. Ya no tengo necesidad de atender a cada uno de vuestros movimientos. Sólo en ocasiones, pienso que, alomejor, recordáis mi entusiasmo cada vez que me sorprendía un hecho imprevisto.

El tiempo pasa y cada día es diferente. Los sentimientos varían y se adaptan a las circunstancias. Eso sí, siguen para ello el camino que más les conviene.

3 agosto 2011 Posted by | mis cosas | 1 comentario

desafío

Las tormentas continúan. Un día tras otro. Una tarde más después de la anterior. Dejan cerezas enterradas en el barro, rotas por fuera y por dentro, convirtiéndolas en un fruto inservible. Nadie quiere algo que presenta un aspecto inesperado.

Pero no sólo las cerezas sufren las consecuencias de rayos y relámpagos acompañados de unos granizos, que caen como si tuvieran una furia retenida.

Las tormentas han hecho que el cielo se tiña de un negro poco característico en esta época del año. Trae consigo reacciones insospechadas.  De repente, no gusta lo que era adorado hasta la saciedad. De pronto, se buscan fallos a cualquier hecho. Sin cita previa,  se irrumpen sueños, que quedan desamparados.

Al igual que los gusanos aprovechan la circunstancia y disfrutan de un banquete obsequiado por el mal tiempo, los fantasmas gozan por estar, una vez más, debajo de la cama… Y allí se apoderan de todo, a su antojo.

Algo debe parar todo ese estruendo que no trae más que tristeza. Si las tormentas van a existir siempre, habrá que soportarlas como vengan y hacer frente a sus secuelas con brío.

De momento, hoy he comido varias cerezas rotas por el pedrisco que cayó ayer. Su sabor era el más dulce y persistente que he probado nunca.

27 mayo 2011 Posted by | mis cosas | Deja un comentario